Consejos para que permanezcas constante en tus prácticas de meditación.

Nos han enseñado que la meditación es una actividad cognitiva, sin esfuerzo, y sí lo es; sin embargo, podemos maximizar la experiencia con algunos consejos que harán del ambiente y de tu disposición, una mejor experiencia. Te dejamos los 6 mitos que recopilamos gracias a una encuesta practicada a casi 200 principiantes en San José, Costa Rica en el año 2019:

1. ¿Debo practicar por horas la meditación? ¡No! Puedes iniciar con unos cuantos minutos y expandirte conforme a tu disponibilidad. La meditación es un espacio para tu bienestar, jamás debe considerarse como un proceso estático y mucho menos riguroso.

2. ¿Si practico meditación debo utilizar ropa oriental? ¡No! Usamos ropa holgada por comodidad, ya que utilizamos el suelo en la mayoría de las ocasiones, y al hacer asanas (posturas de yoga) es lo usual. Es tu decisión el tipo de prendas que te hacen sentir cómodo. Nuestra recomendación es que no utilices fajas, ropa ajustada o jeans, para que disfrutes tu experiencia en el momento presente.

3. ¿Las ondas de electromagnéticas del teléfono celular afectan mi capacidad de meditar? ¡No es cierto! Muchos maestros solicitamos apagar los teléfonos celulares, pero es para evitar interrupciones.

4. ¿Mi peso influye en mi capacidad de meditar? ¡No! ¡Todos podemos meditar con la misma intensidad! Hay dos factores que pueden ayudarte un poco más y estos son: alimentación saludable y práctica, mucha práctica.

5. ¿Debo participar en actividades religiosas para meditar? La meditación ha sido practicada por muchas religiones; pero gracias a su universalidad es que no es necesario pertenecer a ninguna religión para que inicies tus prácticas.

6. ¿Necesito un cuarto vacío en mi casa para meditar? De nuevo: ¡no es necesario! Sólo debes estar sentado en una posición cómoda, con la espalda recta; preferiblemente en un sitio limpio y sin interrupciones.

Ahora, podrás preguntarte: ¿cuál es el propósito verdadero de la práctica de la meditación?

La meditación es una práctica contemplativa en la que logras estimular tu sistema nervioso central, liberar sustancias químicas que te producen felicidad y obtener descanso profundo, además de aumentar tu sensación de bienestar, si eres constante en tus prácticas.

Entre mayor cantidad de tiempo practiques, más fácil te será continuar realizándolo. Mira el caso de Guery, un joven de 36 años, músico; que nos cuenta qué siente cuando termina una sesión de meditación: “Tenía tanto tiempo sin meditar, que olvidé el descanso que me produce y la sensación de calma con la que abro nuevamente los ojos”. Esto, después de mes y medio de pausar sus prácticas de meditación, por darle prioridad a lo urgente.

Diariamente nos encontramos con muchos compromisos, fechas límite y urgencias; es por esto que te propongo un método que personalicé para mis prácticas y que poco a poco he ido transmitiendo a mis estudiantes.

Te lo comparto para que logres integrar la meditación a tu rutina diaria. Tiene la raíz principal en el método japonés del “Kaizen” o “mejora continua”, en el que, por medio de la aplicación de pequeños cambios, se consigue mejorar. La adaptación consta de tres partes:

Reflexiona: Idea pequeñas acciones en el lugar o momento del día, cuando meditas.

Ajusta: Toma acción.

Permanece: Dale mantenimiento al cambio; ingrésalo en tu agenda para que puedas recordarlo fácilmente.

Interioriza: Revisa si dio resultado y continúalo.

Mira mis notas sobre mis primeros cambios con el método RAPI:

Día

Idea

¿Se ejecutó?

¿Incluir en agenda?

¿Cómo me sentí una vez aplicado el cambio?

1

Cambiar de posición en el sofá donde medito, porque quiero ver por la ventana después de meditar.

No es necesario, ya que fue un único ajuste.

Bien, lo hice rápido y la habitación se ve más amplia.

2

Limpiar los vidrios de la ventana.

Sí, semanalmente limpiar los vidrios.

Muy bien, los vidrios están limpios y puedo abrir la ventana sin ensuciarme las manos. ¡Ahora respiro aire fresco!

3

Meditar 3 minutos más cada día hasta llegar a 21 minutos diarios.

No, porque todos los días lo realizo sin dificultad.

Muy bien, gané confianza.

Me encanta utilizar esta frase en mi vida: “Un paso a la vez y llegarás a Roma”.

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